A la vera del camino verde,
vi pasar la niña más bella,
sus pasos con tacón alto,
sonaban sobre la vereda.
Sus rizos rubios como el trigo,
su andar ondulado y lento,
su perfume a lilas me envolvía
y sus cabellos movidos por el viento.
Cada día salgo para verla,
cada día espero y espero,
por más que quiera ahora,
sólo en mis sueños puedo tenerla.
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