A mis queridos viejos
Con manos duras,
la cara al viento,
así en el campo
vivieron mis viejos.
Épocas duras
para el que de la tierra
de tanto arar y sembrar
su fruto, consiguieron.
Con el frío,
en rigurosos inviernos,
Con el calor estival
bajo el sol estuvieron.
Los bueyes para arar,
el caballo, para hacer de boyero.
Madrugones diarios y
y el sueño tempranero.
Sin domingos, ni feriados,
así vivían, los chacareros,
campesinos nobles,
de la ciudad bien lejos.
Dónde quedó esa época?
en que sólo veían
el horizonte y el cielo
o el color del sembrado,
de ese momento?
Es que vinieron malas cosechas,
ellos me dijeron,
langostas, granizo y el agua,
que inundó los terrenos.
Así llegaron un día,
al pueblo, bien lejos,
pero nunca olvidaron
los surcos sembrados,
por las manos de ellos.
El aire de las pampas,
moverá los trigales
y no dudo que sus almas
estarán entre ellos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario